El entierro (2022)
El entierro reunió siete trabajos de seis pies por siete pies cada uno de técnica mixta sobre tela:
dibujo, pintura, collage, frotage; en acrílico y carboncillo.
‘El entierro”: El entierro se muestra como paréntesis aglutinador del enterrado y los enterradores. Un momento que define un fin, y una finalidad entre ambos sujetos aglutinados. Esta liturgia dada para socorrer a la culminación de lo existente en su adentramiento al espacio de lo pasado, el recuerdo; apremia un ajuste de cuentas. Acá se sopesan pasado, presente, y futuro. Pero el peso de estas temporalidades es turbio, nublado, velado; y el artífice de tal gesto no es la muerte. Quizás esta solo sea el elemento nombrable, el artículo en exposición para la necesidad del banalismo; para con ella depositar en el sótano del inconsciente el peso reflexivo, visceral, del tiempo. Este paréntesis que es el entierro no se limita al “momentum mori”, sino que extiende sus “arcos parentesiales” hasta la existencia misma. La muerte vivencial, cotidiana, a la que se asiste, es una por ahogamiento en el pavimento/ rio del Leteo. Sus aguas diluyen la materialidad del tiempo y lo empapa de olvido. Entonces, no es del todo correcto enumerar dos sujetos en tal aglutinación, porque el enterrado y los enterradores son uno solo, comparte una muerte colectiva.