Entrevista: El Nuevo Día

Entrevista con VÍCTOR RAMOS ROSADO el 16 de diciembre de 2023

Pintor Ángel Borroto Díaz, quien abrió la exposición "En Blanco y Negro" en el 1110 calle Monseñor Torres, en Río Piedras. (Alexis Cedeño Laboy)

El artista Ángel Borroto crea mundos fantásticos de blanco y de negro

El joven cubano abrió su exposición más reciente en el Módulo de Mejoramiento Comunitario, ubicado en Río Piedras

El mundo comienza en blanco y en negro. Atrapadas en bastidores tan grandes como la vida misma, las imágenes a veces son despliegues abstractos de figuras sombrías y sin color, y a veces criaturas tan antiguas como la historia misma. Rostros, bestias, aves, oscuridad. Cada pieza es una historia. Cada historia es un pedazo de la compleja y fantástica realidad que Ángel Borroto Díaz intenta capturar.


Pero el mundo de Borroto es mucho más que cuadros de blanco y negro. El joven artista cubano ha pasado gran parte de su trayectoria artística creando un complejo universo que, como un timonel sobre aguas tempestuosas, solo él sabe navegar exitosamente. Más allá del dinero, las exhibiciones, las galerías y las altas y bajas de trabajar en el sector de la cultura, Borroto es un artista con algo que decir.

Pero como en todas las buenas historias, el comienzo es importante.

“Yo soy cubano, para empezar. Eso no significa nada. Pero en Cuba, te tienes que definir muy rápidamente, en tu infancia. Porque una educación de alta es una educación bien costosa. Y cuando la educación es gratuita, significa que el gobierno es quien lo costea. En Cuba es bien difícil entrar a una academia, de lo que sea. Entonces, tienes que estarte preparando desde los nueve años. Así empecé yo”, explica el artista.

Borroto tiene 31 años. Es flaco, moreno y trae su pelo largo un poco alborotado. Usa espejuelos que se ajusta constantemente mientras habla, y sus pantalones y la elegante camisa de botones que lleva puesta, están tan manchados de pintura como sus dedos.

“Yo tenía 14 años cuando hice las pruebas de ingreso pa’ entrar a San Alejandro, que es la Academia, que tiene 200 y pico de años, de ahí salieron todas las vanguardias, Wifredo Lam y todo eso. Había una prueba de historia del arte y tenías que saber desde el paleolítico hasta Duchamp y Basquiat, con 14 años, más saber historia del arte de Cuba”, dice, con voz suave y pausada, articulando con cuidado sus palabras.

Fue inspirado en los sueños de su padre, quien quería ser artista graduado de la prestigiosa academia de San Alejando, que Borroto se forjó su camino. Aunque hizo la mayor parte de su carrera temprana en Cuba, salir de su país se convirtió, eventualmente, en un camino que sería muy difícil no seguir, pues su familia decidió mudarse. Era 2011 cuando Borroto llegó a Puerto Rico, tenía 19 años y acababa de graduarse de San Alejandro. El cambio fue duro.

“En Cuba tenía un taller enorme. Tenía un corrillo de gente con los cuales pintábamos, no quería irme de Cuba. Claro. Llego acá y no tengo taller. No tengo materiales. No tengo corrillo”.

—¿Y por qué salir, entonces?

“Bueno, compromiso familiar, ¿no? Yo todavía a los 19 años es otra cultura, uno aquí a los 18 ya quiere independizarse. Y de repente piensa que por salir de casa de los padres y comprarse un carro es independiente, y siguen haciendo las mismas narrativas de los padres. Creo que la independencia primera está acá, en la cabeza. Yo aquí en Puerto Rico he vivido solo y actualmente estoy viviendo con mis padres, o sea, no tengo un conflicto en ese sentido. Si me preguntas por qué venir pa’ acá, si querías quedarte en Cuba, bueno, pasó así. Pero también fue lo mejor porque, irónicamente, en Cuba no me faltaba nada, pero en Puerto Rico me faltó de todo. Y a partir de las faltas, eso un poco te obliga a reinventarte”.

La reinvención lo ha llevado a tratar muchas cosas diferentes a lo largo de su carrera. Aunque ha trabajado mucho con la ausencia de color, también se pueden encontrar piezas muy variadas y coloridas en su repertorio. El estilo es importante, por supuesto, pero Borroto piensa que eso es algo que se encuentra en el camino, que los artistas deberían enfocarse mucho más en la sustancia de la que se componen sus obras.

“Aunque uno tenga un mensaje, el arte debe ser polisémico, en el sentido de que el espectador tiene que tener la oportunidad de interpretar según su vivencia. Si uno como artista no provoca eso, yo digo que eso se llama colonialismo. Se llama imperialismo, es imperializar tu interpretación. Si yo mato tu interpretación, yo estoy haciendo algo imperialista”.

Hay una modestia extraña en su trabajo y la visión que tiene sobre él mismo. De hecho, aunque esta entrevista se trataba sobre su más reciente exhibición y su trayectoria artística, Borroto insistió desde el primer momento en hablar sobre el espacio en el que se llevaría a cabo, un esfuerzo independiente llamado el Módulo de Mejoramiento Comunitario, ubicado en Río Piedras, que provee espacios de trabajo a artistas a precios asequibles y que busca, de cierto modo, ser un bastión de resistencia contra la gentrificación en la zona.

“Hay un momento en que tienes que alejarte para poder ver eso que estás haciendo. Yo creo que moverse de un lugar a otro te permite eso. Cuando tú vives en tu país, estás ahí de cerca. Y cuando te mueves como te permite esa vista panorámica. Pero yo con Cuba, ningún conflicto, yo soy producto de la revolución cubana. O sea, eso de ‘patria y vida’ no me entra. Me quedo con ‘patria o muerte’”, dice Borroto.

Pero más allá de la ausencia de colores, de los enormes bastidores, del estilo y la sustancia, de sus interpretaciones y de dónde vienen ciertas cosas, la obra de Borroto recopila historias. Su trabajo tampoco es solo un comentario sobre la negritud. En su obra hay envuelto un elemento místico, una cualidad tan académica como esotérica, que invita a pensar, a cuestionar, pero también a sentir.

“Hablar del Caribe es hablar de esa influencia, de lo blanco, de lo negro, del colonialismo, de cosas de la identidad que están como producto del colonialismo, y a veces lo negro no se comenta. En ese sentido, trabajo ahí con esos elementos que son simbólicos, de herencia africana, pero también mágicos. Pero decir que esto es trabajo acerca de lo negro, también lo limita a que se piense ‘pues, entonces, esto es solo para negros’. No. Esta es la parte que faltaba”, expresa Borroto, de quien también se puede apreciar un trabajo reciente en la colectiva “Puerto Rico Negrx”, la primera exposición institucional en el país que presenta a artistas negros en un contexto histórico, que se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo.

La exhibición “En blanco y negro” estará abierta al público hasta finales de diciembre y cuenta con el acompañamiento sonoro de piezas musicales originales creadas por Roy Guzmán.

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